Antigüedades saqueadas: 36 piezas volverán a Siria
Estados Unidos devolverá a Sitia 36 piezas de arte antiguo que habían sido incautadas por las autoridades. Entre ellas hay una escultura funeraria de más de 450 kilos que salió de Palmira antes de que el Estado Islámico destruyera gran parte de este antiguo sitio histórico. Las piezas están valuadas en unos cinco millones de dólares y se encontraban en manos del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y de distintos coleccionistas. Ahora van a volver a Siria.
El caso vuelve a poner sobre la mesa un problema que lleva años: qué pasa con las antigüedades que son saqueadas y terminan circulando por museos, colecciones privadas y el mercado internacional.
La piedra que salió de Palmiras
En septiembre, funcionarios de la justicia de Estado Unidos informaron que devolverán a Siria 36 piezas de arte antiguo. Entre ellas está una escultura que fue traficada en medio de la destrucción de Palmira por parte del grupo Estado Islámico.
Las autoridades estadounidenses incautaron las piezas, cuyo valor ronda los cinco millones de dólares. Algunas estaban en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York y otras las tenían personas que coleccionaban arte de la antigüedad.
La piedra de Palmira es una escultura funeraria de la antigua ciudad siria. Está hecha de piedra caliza, pesa más de 450 kilos y muestra a un hombre reclinado junto a una mujer y tres niños. La pieza fue retirada del sitio, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, antes de que integrantes del Estado Islámico destruyeran gran parte de la ciudad entre 2015 y 2017.
Y no es cualquier objeto. Palmira fue durante siglos un punto de encuentro entre distintos mundos. Entre los siglos I y III d.C., conectaba al Imperio Romano, Persia y las rutas comerciales que llegaban hasta Asia. La escultura forma parte de esta historia. También recuerda lo que fue Palmira antes de la destrucción y el saqueo que sufrió los últimos años. Por eso, su regreso tiene un significado que va mucho más allá de lo que vale la pieza económicamente.
También había mosaicos
Entre las antigüedades que serán devueltas hay más de 14 mosaicos saqueados de una villa romana en Siria. Uno de ellos representa a Telete y Eros en su boda mitológica, junto a Afrodita y las Tres Gracias. El mosaico fue introducido de contrabando en Estados Unidos por un farmacéutico libanés. En 2023, la justicia de Nueva York comenzó a perseguirlo junto con Interpol, que emitió una alerta roja.
¿Dónde estaban las piezas?
Mohamad Naser Kanatri, encargado de negocios de la embajada de la República Árabe Siria en Washington, calificó la devolución como una muestra de cooperación entre ambos gobiernos y de un compromiso compartido con la protección del patrimonio cultural.
La Unidad de Tráfico de Antigüedades de la Fiscalía de Manhattan también intervino en la investigación. Según la fiscalía, varias de las piezas habían sido introducidas de contrabando en Nueva York.
De las antigüedades devueltas, 13 fueron incautadas al Museo Metropolitano de Arte. Otras cuatro estaban en las manos del coleccionista Michael Steinhardt. El nombre de Steinhardt ya había aparecido en investigaciones por tráfico de antigüedades. La fiscalía le había confiscado 180 piezas y, en 2021, firmó un acuerdo que le impide adquirir más antigüedades de por vida.
Y ahí aparece una de las cuestiones centrales de este caso. Las piezas pueden salir de un sitio arqueológico y, después, pasar por distintas manos durante años. Pueden terminar en una colección privada, en un museo o incluso en otro país. Cuando eso ocurre, recuperar el objeto no siempre es sencillo.
Por eso, la devolución de estas 36 piezas no significa solamente que algunos objetos van a volver a Siria. También significa recuperar una parte de una historia que fue saqueada.
La piedra de Palmira y los mosaicos sobrevivieron a la destrucción, al saqueo y al tráfico de antigüedades. Ahora regresarán a su país de origen, donde pueden volver a ocupar un lugar dentro de la historia y del patrimonio sirio.
Y el caso deja abierta otra discusión: qué pasa cuando una pieza es arrancada del lugar al que pertenece y empieza a circular como un objeto más del mercado internacional. Porque una antigüedad puede tener un precio. Pero también tiene una historia, un contexto y un lugar de origen.
Recuperarla y devolverla no borra lo que ocurrió. Pero sí permite que esa parte de la historia vuelva a estar donde corresponde.