Apatridia: a 65 años de la Convención que busca reducir los casos en el mundo

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A sesenta y cinco años de la firma de la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados insta a que se renueve el compromiso para garantizar que todas las personas puedan disfrutar del derecho a una nacionalidad. La apatridia continúa afectando a millones de personas en distintas partes del mundo, quienes se encuentran ante una situación que puede limitar sus derechos básicos y generar diferentes formas de exclusión. En este contexto, los 65 años de la Convención vuelven a poner en el centro la importancia de contar con herramientas que permitan prevenir nuevos casos y garantizar los derechos de quienes atraviesan esta situación. 

¿Qué significa ser apátrida?

Apátrida es aquella persona que no es reconocida por ningún país como ciudadano conforme a su legislación, es decir, una persona que no posee nacionalidad.

Alrededor de 4,5 millones de personas en el mundo son apátridas, según los registros, pero se cree que hay millones más de afectados que aún permanecen invisibles en los datos oficiales.

Para ellos, la apatridia es una vivencia diaria, ya que puede paralizar sus vidas y llenarlas de incertidumbre y ciclos de exclusión. Puede impedirles tener documentos de identidad, ir a la escuela, acceder a atención médica o trabajar legalmente. Hay casos en los que incluso puede impedir que las personas registren el nacimiento de sus hijos, se casen, posean bienes, abran una cuenta bancaria o viajen libremente.

Convenciones para reducir la apatridia y otros avances

La Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 estableció protecciones para las personas que ya se encontraban en situación de apatridia. La Convención de 1961 dio un paso más, creando salvaguardas para evitar que se produzca la apatridia desde un primer momento, incluyendo medidas para que los niños no nazcan con la condición de apátridas. 82 Estados son parte de la Convención. 

Desde 2014, más de 650.000 apátridas han adquirido su nacionalidad, mientras que 94 países han reforzado sus leyes de nacionalidad para prevenir la apatridia.

Entre los países que han logrado grandes avances, encontramos Kirguistán, que en 2019 se convirtió en el primer país en resolver todos los casos de apatridia dentro de sus fronteras. Kenia concedió la nacionalidad a miles de personas entre 2021 y 2023. Macedonia del Norte, en 2025, fue el primer país de la región en resolver los casos de apatridia derivados de la disolución de la antigua Yugoslavia.  En Tailandia, más de 120.000 apátridas han obtenido la nacionalidad por los procedimientos acelerados que se pusieron en marcha en 2025.

Sin embargo, en 24 naciones las mujeres siguen sin poder transmitir la nacionalidad a sus hijos. A su vez, surgen retos constantemente, tales como el cambio climático, que puede aumentar los casos de apatridia por desplazamientos

Desde el Museo para la Democracia Internacional creemos que las cuestiones relacionadas con los migrantes, las fronteras y los desplazamientos deben interpelar a toda la sociedad. El movimiento de los seres humanos a través de las fronteras muchas veces se da por eventos catastróficos, los cuales los llevan a buscar refugio para sus vidas que se encuentran amenazadas. Guillermo Whpei, presidente y fundador del museo, promueve a través de la institución el respeto por los derechos humanos. Los migrantes muchas veces se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad, por lo que el cuidado de sus derechos es fundamental. 

En el caso de aquellos que se encuentran en una situación de apatridia, organizaciones internacionales como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos luchan por sus derechos, pero al no contar con nacionalidad, estos son constantemente vulnerados. 

Desde el Museo para la Democracia Internacional reforzamos nuestro compromiso para la promoción de los derechos humanos a través del patrimonio histórico y cultural. Entendemos que hablar de apatridia también implica hablar de inclusión, de igualdad y del derecho de todas las personas a ser reconocidas y protegidas.