El Museo de la Democracia y el compromiso con la cultura y la historia

El Museo Internacional de la Democracia –que forma parte activa de la red FIHRM-LA—se encuentra ubicado en la ciudad de Rosario, que este año festeja el tricentenario de su fundación.
En diálogo permanente con el pulso urbano y la realidad regional y nacional, el Museo incluye en sus colecciones objetos significativos y relevantes a la hora de pensar la historia pasada y reciente.
Entre ellos, se destaca la bandera argentina firmada por los presidentes desde el regreso de la democracia en Argentina, en el año 1983.
Representa la continuidad democrática en el país y, a la vez y en contraposición, es testimonio de los años oscuros de dictadura en los que la ciudadanía no pudo ejercer su derecho a elegir libremente a sus representantes.
Entre los documentos de carácter histórico, los visitantes pueden acceder al decreto con fecha 3 de febrero de 1813 firmado por la Asamblea Soberana General Constituyente, conocida como Asamblea del Año XIII.
El 31 de enero de 1813 se inauguró dicha asamblea con el propósito de lograr la emancipación y redactar la Constitución del Estado de las Provincias Unidas.
Legó a la sociedad principios fundamentales, entre ellos la abolición de la esclavitud, la prohibición de aplicar torturas y tormentos, y la igualdad indígena.
Un objeto de importancia del siglo XX que se exhibe en el Museo es una de las urnas utilizadas el 11 de noviembre de 1951, día histórico en que las mujeres pudieron acudir por primera vez, de manera masiva, a ejercer su derecho democrático al voto.
Cuatro años antes, el 9 de septiembre de 1947, una multitud femenina se agolpó en las inmediaciones del Congreso de la Nación para exigir a los legisladores la aprobación de la Ley de sufragio femenino.
El Museo y la trama histórica y cultural⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
En vínculo estrecho con los temas anteriores, cabe recordar aquí a la escritora rosarina Beatriz Guido (1922-1988), quien centró gran parte de su producción literaria en el cruce entre la ficción y la historia argentina.
Hija del arquitecto Ángel Guido, creador del Monumento a la Bandera, fue autora de las novelas Fin de fiesta y La casa del ángel, entre otras muy difundidas en sus años de publicación. Fue guionista de las películas del cineasta Leopoldo Torre Nilsson, quien filmó muchas de sus obras.
Beatriz Guido estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y, entre 1948 y 1950, vivió en Europa. De regreso al país, inició su carrera literaria. Se la considera parte de
la Generación del 55. Fue autora de novelas, cuentos, ensayos y guiones cinematográficos.
En 1954 se editó su primera novela, La casa del ángel, seguida por La caída (1956), Fin de fiesta (1958), El incendio y las vísperas (1964), Escándalos y soledades (1970), entre otras.
Guido escribió, además, la mayoría de los guiones cinematográficos rodados por Torre Nilsson, quien a la vez llevó a la pantalla varias de sus obras. Esta dupla creativa constituyó un original e importante exponente del cruce entre literatura, historia y cine.
El listado completo de las obras de Guido comprende, además de las ya mencionadas, Regreso a los hilos (1947),
Estar en el mundo (1950), Los insomnes (1984), Piedra libre (1976), Paula cautiva (1963), Homenaje a la hora de la siesta (1962), La mano en la trampa (1961), Piel de verano (1961) y El secuestrador (1958).
La literatura, el cine y la historia argentina
En una serie de obras de Guido en donde aparecen de modo protagónico sucesos de la historia argentina del siglo XX se pone de manifiesto que la autora formó parte de la intensa discusión política y cultural de la época.
En cuanto a una posible lectura desde el género, también puede leerse su producción literaria como una propuesta singular e innovadora. Muestra los vínculos familiares y de clase, y la figura de jóvenes mujeres desde una perspectiva poco usual en esos años.
En el ámbito del cine, Torre Nilsson se convirtió en referente de una nueva generación de realizadores argentinos (el llamado Nuevo cine), que se caracterizó por el no conformismo de sus obras.
Otras películas de este director basadas en las obras de Guido fueron La caída, La mano en la trampa, Piel de verano, Fin de fiesta y Piedra libre.
Guido y Torre Nilsson fueron luchadores constantes contra la censura. Enfrentaron restricciones y prohibiciones. Padecieron censuras como estrenos tardíos o cortes significativos para poder exhibir películas clave como La chica del lunes (1967) y Piedra libre (1976).
Los gobiernos militares tildaron el contenido de muchos de sus filmes como provocador y denunciaron que atentaba contra las normas sociales imperantes y el orden establecido.