El Museo de la Democracia y el rol histórico de las mujeres artistas

Dentro de los objetivos del Museo de la Democracia, integrante de la red FIHRM-LA y con sede en Rosario, figura propiciar el debate respetuoso, visibilizando comportamientos antidemocráticos y promoviendo actitudes democráticas.
Entre los objetos e imágenes exhibidos en sus salas, los relativos a los derechos humanos ocupan un lugar central.
En relación con la esclavitud, se hace hincapié en el cambio de escenario y de sus formas en su fase contemporánea. Estas son expuestas a través de datos reveladores.
En cuanto a migrantes y fronteras, se evidencia a través de imágenes y documentos que cada año millones de personas abandonan sus países de origen en busca de una mejor calidad de vida.
Lo hacen escapando de un conflicto armado, del hambre, de la discriminación y/o de la persecución política. Se accede, además, a las historias de exilio de cuatro migrantes, relatadas con sus propias voces.
El tema de las minorías también es abordado. Las mujeres son tratadas como una minoría no por su número, en un sentido demográfico, sino por una desigualdad estructural de poder, privilegios y oportunidades frente a los hombres. A esto se suma la discriminación interseccional como raza y clase.
En diálogo con la producción artística y periodística de la ciudad en donde el museo se sitúa y contemplando la perspectiva histórica, recordaremos aquí a mujeres que fueron precursoras en el arte, la literatura y la prensa de Rosario, en épocas en que la visibilización de su trabajoera sumamente dificultosa.
La poeta y periodista Irma Peirano (1917–1965), cuya obra lírica fue reconocida plenamente solo después de su muerte, y la creadora de producción poética y pictórica Emilia Bertolé (1896–1949), quien tras una trayectoria muy activa en el ámbito artístico dejó de ocupar un lugar central en etapas posteriores, constituyen importantes referencias históricas del campo cultural de Rosario.
Sus obras reunidas están publicadas en la Editorial Municipal de Rosario y cuadros de Bertolé se exhiben en el museo Castagnino.
En el campo del periodismo y la literatura
Rosarina por adopción (había nacido en Italia pero llegó a Argentina a muy corta edad), Irma Peirano empezó a enviar colaboraciones, cuando tenía trece años, a la página infantil del diario La Tribuna.
A los 16 escribió sus primeros poemas (no ya infantiles) que anunciaban los temas y las cuestiones formales que serían base de los dos libros que publicó más tarde: Cuerpo del canto (1947) y Dimensión de amor (1951).
En 1949, Peirano empezó a trabajar en el diario La Tribuna, donde escribió para todas las secciones —excepto Policiales— y llegó a ser editorialista, algo inusual para una mujer en esos años.
De allí en más, la actividad periodística prevaleció sobre la literaria. A comienzos de la década del 60 se fue vivir a Buenos Aires y allí falleció a los 47 años.
Su obra escapó a las normas y los mandatos literarios de su época y atribuidas convencionalmente a su género. Ocupó un lugar excéntrico en la poesía argentina, al margen de los cánones y los encasillamientos habituales.
Su literatura pasó desapercibida, en general, para lectores, críticos y escritores contemporáneos, y sólo fue reconocida varios años después.
Mujeres artistas
Emilia Bertolé fue pintora y poeta, nacida en la provincia de Santa Fe. Durante la década del 20 se radicó en Buenos Aires. Fue integrante del grupo literario que se reunía en el Café Tortoni y también de Anaconda, presidido por Horacio Quiroga, dentro de la bohemia porteña de los años 20.
Su producción articula luchas sociales, lazos familiares y una sensibilidad moderna; sin embargo, tras su muerte en 1949, sus poemas, retratos e ilustraciones fueron olvidados.
Se dedicó en especial a la pintura de retratos. Entre ellos, se destacan los pedidos por el presidente Hipólito Irigoyen en 1923, uno de los cuales integra hoy la colección del Museo Histórico Nacional.
En 1944 regresó a Rosario por razones familiares y falleció en la ciudad a los 53 años.
En 2006, la Editorial Municipal de Rosario publicó su Obra poética y pictórica, que incluye Espejo en sombra, una selección de su poesía inédita.
El libro también presenta una galería de retratos que pertenecen a colecciones privadas o integran el patrimonio de museos de El Trébol, Rosario, Santa Fe y Buenos Aires.
En el caso del museo de El Trébol –localidad donde nació la artista — cuenta con una importante documentación donada por su familia, consistente en archivos de correspondencia, fotografía y apuntes.
En la actualidad, una nueva lectura de la crítica repara en el valor de su producción poética, íntima y expresiva, y en la singularidad de su arte pictórico.
Ni la poesía de Irma Peirano ni la obra poética y pictórica de Emilia Bertolé pierden su vigencia.