El Museo de la Democracia y su vínculo estrecho con FIHRM

El Museo de la Democracia forma parte de la Federación Internacional de Museos de Derechos Humanos (Fihrm) y, de modo específico, de la red regional latinoamericana Fihrm-la.
Posee su sede en la ciudad de Rosario, Argentina, desde donde establece vínculos con el escenario sociocultural en que se desenvuelve y, además, con otros museos de la red internacional.
Uno de ellos, ubicado en España, es la Fundación Museo de la Paz Gernika 1937. Entre sus objetivos figuran conservar y exhibir la historia y la memoria del bombardeo de Gernika-Lumo, la Guerra Civil y la posguerra en el País Vasco. El museo también alberga un Centro de Documentación sobre el bombardeo de Gernika.
No sólo la colectividad vasca sino la española en general tiene una fuerte presencia histórica en Argentina. La colectividad española es una de las más grandes de América Latina y se consolidó a través de grandes oleadas migratorias de fines del siglo XIX y principios del XX. Mantiene vivas sus tradiciones a través de centros, sociedades y federaciones que establecen vínculos entre ambos países.
Memoria de españoles en Rosario
El Club Español de Rosario es una entidad social surgida de la comunidad española inmigrante en la ciudad. Su historia se remonta al 8 de octubre de 1882 cuando fue fundado el Centro Español.
En 1916 se inauguró el edificio que ocupa actualmente la sede del club, en el centro de la ciudad. Es obra del arquitecto mallorquín Francisco Roca i Simó y del escultor Diego Masana. Exponente del modernismo catalán, en 2004 fue declarada Monumento Histórico Nacional.
A lo largo de los años, el club recibió a relevantes personajes de la cultura española como el compositor Amadeo Vives, el tenor Alfredo Kraus, la actriz María Guerrero y los escritores Ramón Gómez de la Serna, Jacinto Benavente, Salvador de Madariaga y Federico García Lorca.
Lorca en Rosario
La presencia de Lorca en Rosario en 1933 marcó un hito. El artista nacido en 1898 en Fuente Vaqueros, Granada, es considerado uno de los poetas españoles más importantes del siglo XX.
En su poesía y en su teatro se manifiesta como un observador agudo del lenguaje y de las costumbres de la sociedad rural española. Una de las particularidades de su literatura es el modo en que aborda temas como el amor y la muerte, y también las problemáticas de la identidad y la creación artística.
En la Residencia de Estudiantes de Madrid –a la que se trasladó en 1919– conoció a Luis Buñuel, Rafael Alberti y Salvador Dalí. Este último lo estimuló para que se iniciara en la pintura.
En 1921, regresó a Granada y se conectó con Manuel de Falla, con quien emprendió varios proyectos en torno al cante jondo, música popular andaluza.
En 1930 viajó a Nueva York y su experiencia en esa ciudad lo llevó a escribir el libro Poeta en Nueva York, que se publicaría después de su muerte. En 1931, escribió la obra de teatro Bodas de Sangre y en 1934, Yerma.
En el marco de su estancia en Argentina, llegó a Rosario a fines de 1933 y, entre otras actividades, visitó el Club Español. También dio una conferencia, recorrió la ciudad y recibió distintos homenajes.
En julio de ese año se había estrenado Bodas de sangre en Buenos Aires representada por la compañía de Lola Membrives. El poeta visitó Argentina para asistir al festejo de las cien representaciones de la obra y para dictar una serie de
conferencias. Fue tal repercusión que lo que iba a ser una estadía de pocas semanas se prolongó por casi seis meses. Rosario, junto con La Plata, fue una de las únicas dos ciudades del interior del país que Federico García Lorca visitó durante su paso por la Argentina. En Rosario ofreció la conferencia Juego y teoría del duende en el Teatro Colón y, al finalizar, recitó poemas del Romancero gitano.
En la segunda y última jornada de su estadía se dirigió al Club Español, donde, en la sala de música, tuvo lugar uno de los momentos más memorables de la visita, inmortalizado en una fotografía que aún conserva la institución: Lorca se sentó al piano, tocó y cantó ante el público, en una escena íntima y profundamente emotiva.
El poeta regresó a España en 1934, en un clima político ya atravesado por la tensión y los presagios de la guerra civil. Se refugió en la casa de los padres de su amigo, el poeta Luis Rosales. Allí fue detenido el 16 de agosto de 1936 y trasladado a la localidad de Víznar.
En la madrugada del 18 de agosto fue fusilado en el barranco de Víznar, a pocos kilómetros de Granada. Su cuerpo, nunca recuperado, permanece en una fosa común anónima, posiblemente cercana al lugar de su ejecución.
Desde entonces, Federico García Lorca se ha convertido en uno de los símbolos más elocuentes de las víctimas del franquismo y de aquel período oscuro de la historia española.