Museo de la Democracia: Identidad cultural y música popular

La música popular es uno de los pilares de la identidad al preservar la historia y la diversidad cultural. Define características colectivas, permitiendo a diversos grupos sociales identificarse a través de sus canciones y representando el sentido de pertenencia a través de experiencias, valores e historias compartidas.

El Museo de la Democracia dialoga con la música popular de Rosario, ciudad donde tiene su sede. La Trova rosarina fue un movimiento musical que se consolidó tras la presentación de Tiempos difíciles, disco de Juan Carlos Baglietto, en el estadio de Obras Sanitarias de Buenos Aires en 1982.

Al año siguiente, en recitales realizados en el estadio cubierto de Newell´s Old Boys de Rosario y en Obras, ofrecidos por un grupo de artistas rosarinos que incluía canciones de Fito Páez, Adrián Abonizio, Rubén Goldín y Jorge Fandermole, se cimentó esta construcción colectiva caracterizada por una música que sumaba elementos de la bossa nova, del folklore y del rock, con algunas pinceladas tangueras, con letras reflexivas y de gran contenido poético.

La música, la ciudad y la pertenencia

En Rosario hay un recorrido disponible que permite recordar y transitar espacios representativos del colectivo artístico. Cada uno de los puntos está señalizado con baldosas en donde se lee: Trova. El circuito de la Trova Rosarina se puede realizar de manera autoguiada y permite acercarse a la historia de un movimiento que marcó con fuerza la música argentina.

Uno de los puntos es la Sala Lavardén. El histórico espacio fue, para los músicos de la década del 80, un objetivo: allí actuaron todos los artistas que luego constituirían la Trova. Actualmente, Plataforma Lavardén es un complejo cultural integrado por el teatro, salas para espectáculos y otros ámbitos donde se desarrollan talleres.

A continuación, se nombran otras postas que forman parte del circuito. El Teatro El Círculo es la sala rosarina con fama mundial que, en los 80, resultaba un lugar impensado para los músicos jóvenes. Sin embargo, tras la exitosa presentación del disco Tiempos difíciles en el estadio de Obras en mayo de 1982, el fenómeno se repitió en El Círculo.

El estadio cubierto de Newell’s Old Boys situado en el parque Independencia fue el escenario elegido para la presentación histórica de los protagonistas del boom musical de los 80 que instaló a la Trova en el escenario nacional. Litto Nebbia, Baglietto, Fito Páez, Adrián Abonizio, Lalo de los Santos, Silvina Garré, Ethel Koffman y “la banda del puerto”, Jorge Fandermole, Juan Monfrini y Myriam Cubelos, Acalanto y Boulevard convocaron a una multitud en el concierto Rock Rosario 83 que duró más de 8 horas, mientras se grabó un álbum en vivo.

El bar Savoy y el bar El Cairo fueron, en los 70, puntos de reunión para los jóvenes músicos y lugar de paso obligado antes y después de los ensayos y los conciertos. Otros sitios señalados en el circuito de la Trova son la sala Luz y Fuerza, la sala Udecoop y el auditorio Fundación Héctor I. Astengo, que serían escenarios fundamentales en la reconstrucción cultural de Rosario post dictadura. La música popular fue vehículo de cambio social y resistencia cultural en la ciudad y el país.

Biografías y memorias

Fito Páez grabó en 1984 su primer disco solista, Del ‘63, que impactó con una música con raíces tomadas del rock, el jazz, el tango y el folklore, y con letras que ahondaron en la realidad social de esos años. A partir de estas obras, se convirtió en uno de los nuevos solistas argentinos de mayor proyección, compartiendo experiencias musicales con leyendas de la música como Charly García y Luis Alberto Spinetta. Con este último trabajó durante 1986 en un proyecto musical que se convirtió en el álbum doble La, La, La.

En 1987 grabó Ciudad de pobres corazones. El siguiente disco, titulado Ey!, se editó en 1988 y en 1990 salió Tercer Mundo. En 1992 se dio a conocer El amor después del amor, que se transformó en un éxito inmediato.

En 2005, junto a Gerardo Gandini realizó una serie de conciertos que llegaron luego a la grabación en Moda y pueblo. En 2013 editó Sacrificio y Dreaming Rosario y en 2017, La ciudad liberada.
La figura de Fito Páez y de la Trova son puntos de partida de varios libros. El periodista Horacio Vargas publicó Fito Páez (una biografía). En los últimos años se presentó también Las cosas tienen movimiento – 40 años de la Trova Rosarina, integrado por artículos de catorce periodistas de Rosario. El libro incluye perfiles, entrevistas, testimonios y crónicas sobre la Trova. Infancia y Juventud. Memorias es una autobiografía de Páez que se dio a conocer en el contexto de la gira por el 30º aniversario del disco El amor después del amor.

Guillermo Whpei