Museo de la Democracia y el arte rosarino en el mundo

Entre los objetivos del Museo Internacional de la Democracia –ubicado en la ciudad de Rosario, Argentina— es central sostener, fundamentar y difundir la noción del respeto de los derechos humanos como punto de partida para la construcción de la democracia.
La democracia no puede existir sin la plena vigencia y el respeto de los derechos que la Declaración Universal garantiza a todos los ciudadanos, sin distinción. En las grandes vitrinas ubicadas en la sección central del museo y en las salas laterales se exhiben objetos, documentos e imágenes relativos a los derechos humanos.
En un sector específico, los visitantes pueden encontrar información, testimonios y documentales sobre las dictaduras que hace pocas décadas interrumpieron la democracia en gran parte de América Latina.
A la preocupación histórica y la responsabilidad democrática se suman la cultura y el arte, que también están presentes no sólo en las muestras permanentes y temporarias sino en diversas actividades como talleres y cursos.
El museo dialoga de modo permanente y dinámico con la realidad cultural de la ciudad. Realizamos las menciones que siguen en función del reconocimiento a artistas rosarinos de distintas disciplinas y épocas cuyas obras tienen proyección internacional.
Arte rosarino en el mundo
En el año 2021, sendas obras de dos de los creadores más importantes de Rosario se vendieron en las subastas de Christies’s y Sotheby’s en Nueva York, lo cual muestra la continuidad del interés internacional por la producción de ambos.
Se trata de Antonio Berni (1905-1981) y de Lucio Fontana (1899-1968), cuya producción está constituida por piezas fundamentales de la escena pictórica nacional.
No es la primera vez que los artistas argentinos se posicionan en este mercado, difundiendo el arte latinoamericano.
Berni consiguió el precio más elevado para su serie Juanito Laguna en la casa de subastas Sotheby’s de la ciudad de Nueva York (Juanito Dormido, obra de 1974). El cuadro es un collage que incorpora distintos elementos como óleo, papel maché, telas de ropa, latas y chatarra, piezas de plástico, madera y clavos para construir una narrativa propia y desarrollar mayor expresividad.
Entre 1928 y 1932, Berni realizó obras ligadas al surrealismo, pero en sus obras posteriores se volcó hacia un realismo crítico. A partir de 1958 incorporó el collage y el ensamblado.
En tanto, la subasta Christie’s vendió un Concetto Spaziale (1965), de Lucio Fontana. El artista nació en Rosario en 1899, y si bien trabajó en Argentina, la mayor parte de su obra la desarrolló en Italia, que terminó siendo su patria adoptiva.
Su obra se destaca por sus tajos, que comenzó a hendir en las telas en 1958 como un modo de traspasar el lienzo, de violentarlo, de acabar con la ilusión de la representación.
Esta decisión estética le abrió su lugar en el arte contemporáneo. Algunos años antes, en 1947, había impulsado el Movimiento Espacialista. Fontana, formado inicialmente como escultor, exploró diversas maneras de abrir de forma literal el espacio material de la pintura.
Si bien su trabajo se enriquece al entrar en contacto con la escena informalista y existencialista imperante en la Italia y la Francia de la posguerra, también se nutre de las escenas de la vanguardia argentina, con las que el artista entró en contacto en sus dos estadías en el país.
Los artistas en su ciudad
Distintas obras de estos artistas pueden verse en el Museo Castagnino de Rosario. La muestra del año 2018 Un pasado expuesto: caminos del arte entre 1918 y 1968 contó con obras de Berni, de la serie Juanito Laguna, y también de Fontana, de la serie Concetto Spaziale de 1965, entre otros creadores.
Además, el Castagnino conserva trece obras de Berni y cuatro de Lucio Fontana, a la que acceden los visitantes como oportunidad para afirmar la memoria.
Días después de que la obra Juanito dormido, de Berni, marcara un récord en subasta, una pieza titulada La apoteosis de Ramona –firmada y fechada por el autor en 1966– se ofreció en Nueva York como parte de una venta privada de Christie’s.
La obra procedía originalmente de coleccionistas privados, quienes la adquirieron directamente de manos del artista en Buenos Aires en el año 1967.
Algunos años antes, en 1947, había impulsado el Movimiento Espacialista. Fontana, quien se inició como escultor, experimentó con diversas maneras de abrir, de forma literal, el espacio material de la pintura. Se presenta como una caja de madera pintada de casi un metro y medio por dos, donde se ve a Ramona recostada en una suerte de chaise longue.
A través del icónico personaje de Ramona, el maestro Berni sondea diferentes aspectos de las presiones sociales e históricas que recaen sobre la mujer.
Su origen humilde representa la crítica social, la exclusión y la cosificación de la mujer. También se hace eco de la opresión de la sociedad de consumo y la pobreza en Latinoamérica.