Museo, educación y democracia

El Museo Internacional de la Democracia, situado en Rosario, exhibe en cada una de sus salas documentos y objetos representativos que conforman, en conjunto, un ámbito abierto para la reflexión y el análisis de los dilemas que enfrenta la democracia en el contexto contemporáneo.
Los pilares del sistema democrático son los ideales de equidad y de justicia. En ese marco, democracia y educación están estrechamente vinculadas. La educación debe entenderse como un proceso formador de ciudadanos críticos, solidarios y capaces de convivir con respeto a la diversidad.
Este modelo promueve valores como la igualdad, la justicia y la participación activa en la toma de decisiones, constituyendo una herramienta esencial para la reducción de las desigualdades y la construcción de la democracia.
El legado Cossettini
Victoria Olga Cossettini nació en 1898 en San Jorge, provincia de Santa Fe. Tuvo una infancia relacionada con el ámbito rural y en la adolescencia viajó a Coronda para estudiar la carrera de magisterio.
Se recibió de maestra normal rural en 1914 y su primer trabajo fue en una pequeña escuela de Sunchales. Luego se trasladó a Rafaela para trabajar en la escuela primaria del Normal Nº 4.
Hacia 1930 ascendió al puesto de regenta y fue ahí cuando emprendió un proyecto de profundas reformas en los programas educativos, basadas en nuevas técnicas de enseñanza, que presentó en el Primer Congreso Pedagógico de Escuelas Normales Provinciales.
La resistencia a sus ideas hizo que Cossettini solicitara el traslado. Su nuevo destino fue la escuela Dr. Gabriel Carrasco de Rosario, donde, junto a su hermana Leticia –permanente colaboradora en el proyecto– y al cuerpo docente, inició la aplicación de los centros de interés y de la Escuela Serena, también llamada Escuela Activa.
La experiencia se basaba en el protagonismo de los estudiantes en los aprendizajes, considerándolos no solo destinatarios sino sujetos activos.
Olga Cossettini transformó los formatos ortodoxos de la educación potenciando la estimulación y la creatividad de los niños. Fue pionera de la idea de que los estudiantes tengan contacto con la naturaleza e impulsó excursiones a parques y plazas.
En 1940 fue becada por la Fundación Guggenheim de Estados Unidos, y en el año 46 integró la representación argentina que participó del Congreso Americano de Maestros, realizado en México.
Además, formó parte de la Junta Ejecutiva de la Comisión homenaje de la Ley 1420, como secretaria. En 1949 fue designada para dictar cursos de actualización en la Escuela de Verano de Chile.
Uno de los objetivos centrales de su labor como docente fue romper con la rigidez enciclopedista de la escuela tradicional, creyendo que los niños podían acceder a conocimientos más allá de los métodos clásicos, al mismo tiempo que se fomentaban la libertad y la imaginación, ideas que plasmó en su libro La escuela viva (1945).
Con el paso de los años, el modelo educativo concebido por las hermanas Cossettini sigue conservando su relevancia y vigencia. Su enfoque, que concibe la educación de manera amplia e innovadora, priorizando la experiencia y la solidaridad, logró consolidar uno de los proyectos pedagógicos más influyentes en la educación argentina del siglo XX.
Olga murió en Rosario en 1987. Su casa en barrio Alberdi es actualmente un espacio de formación, discusión y difusión de experiencias pedagógicas.
Red Cossettini
La Red Cossettini empezó a gestarse luego de la muerte de Olga y se impulsó con la realización de la película de Mario Piazza La escuela de la señorita Olga (1991).
Las actividades que promueve la red tienen que ver con difundir y visibilizar la obra y el trabajo de las hermanas, y ponerlos en contacto con otros educadores, dando lugar a nuevas propuestas, actividades e historias.
Las acciones se insertan en el marco de otras experiencias latinoamericanas. En este sentido, reunir y conectar proyectos realizados en distintos países de Latinoamérica tiene que ver con poner en marcha nuevas prácticas escolares y propuestas pedagógicas innovadoras para generar y sostener la motivación de aprender y enseñar. La red difunde el legado de las hermanas. En cuanto a Leticia (San Jorge, 1904 – Rosario, 2004), junto a su hermana, transformó la educación en Rosario con una propuesta innovadora que priorizaba la sensibilidad y el arte, desafiando las estructuras tradicionales.
La educadora no veía la escuela como un espacio de repetición ni al docente como un simple transmisor de conocimientos. Su propuesta era distinta: una educación sensible, en constante diálogo con el arte, la palabra y la naturaleza, articulada mediante prácticas pedagógicas fundamentadas en la confianza, la libertad y los vínculos afectivos entre estudiantes y docentes. Una pedagogía en la que la ternura se convertía también en un acto de resistencia.
Los pilares del legado Cossettini descansan en la importancia de la responsabilidad ciudadana y en maestros que piensen en términos de solidaridad, de cooperativismo y de compromiso cívico, junto a la puesta en valor de una visión latinoamericanista de la educación.