Museo para la Democracia: Arte, memoria y dictadura

arte memoria y dictadura

El escultor argentino Juan Carlos Distéfano murió recientemente. El artista -que como hitos en su trayectoria participó del Instituto Di Tella, del Malba y de la Bienal de Venecia- había nacido en el año 1933 en el partido de La Matanza. Después de estudiar en la Escuela Nacional de Artes Gráficas y en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, en las décadas del 60 y 70 fue director gráfico del Centro de Artes Visuales del Instituto Di Tella. A partir de 1968, centró su producción en la escultura, en un proceso estético de articulación entre sus obras escultóricas y sus obras pictóricas. A fines de los 70, abandonó el diseño gráfico para dedicarse exclusivamente a la escultura. Durante la dictadura se radicó en España, en donde vivió hasta la década del 80.

La crítica ha señalado que en su producción se produce un cruce entre el cuerpo y la violencia social y política que alude a la historia argentina reciente. Los temas de sus esculturas son la tortura y el drama de los injustamente condenados. Transmiten una sensación sofocante ante la opresión representada. La figura humana desnuda, sometida a estructuras que la comprimen, soporta tensiones hasta el desgarramiento. Son seres humanos que han perdido su identidad y están en estado de alerta permanente. Entre sus temáticas aparecen, además, las máscaras mortuorias, las masacres, los genocidios. En las décadas del 80 y del 90 recibió los Premio Konex de Platino a la Escultura Figurativa y Konex de Brillante a las Artes Visuales. Existen obras suyas expuestas de manera permanente en el Parque de la Memoria, entre otros espacios nacionales e internacionales.

El cuerpo, la fotografía y lo disruptivo

La rosarina Graciela Sacco (1956-2017), reconocida internacionalmente por su obra que abarca fotografías, videos e instalaciones, es autora, entre otras, de la serie Bocanada. En ella, la artista repite la imagen de bocas abiertas de par en par aplicadas sobre distintas superficies con el recurso de la heliografía. Las diversas partes que la componen fueron iniciadas por la autora a inicios de la década del 90 y constituyen imágenes disruptivas al aludir a la pobreza y al hambre del mundo. Graduada a fines de los 80 como licenciada en Bellas Artes en la UNR , Sacco fue profesora de la cátedra Problemática del arte latinoamericano en el siglo XX y del Taller de arte experimental en esa institución. Obtuvo dos veces el Diploma al Mérito de los Premios Konex, en 2002 por Gráfica y en 2012 por Instalación. Su producción se desarrolló en gran parte a partir del impacto de la publicidad y sus lenguajes en las comunidades urbanas. A través de ella y mediante diferentes técnicas, dialoga con temáticas como la migración y el exilio, la relación entre lo público y lo privado, lo institucional y el espacio urbano, lo efímero y lo universal.

Estas temáticas aparecen también en la serie Cuerpo a cuerpo (1996 – 2014), que posee un carácter activo. La artista ha señalado que, en tanto no se solucione la situación de fondo (sociedades con hambre y necesidades básicas ignoradas), seguirá estando vigente y podrá ser exhibida cuantas veces sea necesario. Al elegir tales tópicos, apuntaba a mostrar situaciones sociales no resueltas en un mundo contradictorio, tales como el hambre, la vida de los migrantes, y las fronteras y las exclusiones.

En el arte y la literatura

Entre las obras de Julio Vanzo (1901 – 1984) exhibidas en el Museo Castagnino se incluye la serie Los retratos de Rosa que tiene como protagonista a la escritora, crítica literaria y periodista Rosa Wernicke (1907 – 1971), con quien Vanzo compartió casi cuatro décadas de su vida. Ambos trabajaron en colaboración para diarios, revistas y ediciones de libros, entre ellos, Las colinas del hambre, la novela de Wernicke que recibió el premio municipal Manuel Musto y fue publicada por la editorial Claridad en 1943. En Las colinas del hambre, la acción transcurre en el año 1937, en las horas que van de la mañana al atardecer, y se sitúa entre el río y el basural de Rosario. La miseria se muestra como reverso de una sociedad opulenta. Es considerada la primera novela de villas miseria, que da cuenta de las realidades ocultas por las narraciones oficiales. Su narrativa está emparentada con otras producciones del realismo social latinoamericano de carácter literario y a la vez documental.

Bajo la premisa Todos los museos son potenciales museos de derechos humanos, el Museo Internacional para la Democracia establece vínculos con otros espacios dedicados a temáticas afines, reflejando la multiplicidad de voces y estableciendo un marco para la confrontación respetuosa. De este modo, contribuye a la construcción de consenso al ampliar las prácticas más tradicionales y al alinear los objetivos institucionales con las necesidades de las propias comunidades.