Museo para la Democracia: Derechos humanos y medioambiente

La protección de los animales amenazados está vinculada de manera clara a los derechos humanos: la destrucción de ecosistemas afecta la calidad de vida de las comunidades. Existen normativas como la Ley de Especies en Peligro de Extinción que buscan salvar especies de la desaparición, ya que la extinción masiva amenaza la seguridad alimentaria y potencia la transmisión de enfermedades infecciosas. Las causas más frecuentes de la extinción son actividades humanas como la deforestación, la caza furtiva, la pesca intensiva y el cambio climático.

A partir de esto, es necesaria la implementación de medidas de protección de las especies como la lucha contra el tráfico y la caza furtiva, la reforestación para recuperar ecosistemas destruidos y el consumo responsable limitando, por ejemplo, el uso de plásticos. La ONU promueve medidas para proteger especies vulnerables mediante convenios internacionales.

La pérdida de biodiversidad amenaza la salud humana, mientras que la protección ambiental se vincula a los derechos humanos fundamentales, exigiendo cambios en relación con la conservación de especies.

Especie amenazada en la región

El aguará guazú es autóctono de Sudamérica y se encuentra en peligro de extinción en Argentina debido a la destrucción de su hábitat (pastizales y humedales), la expansión agrícola, el atropellamiento en rutas y la caza furtiva. Se encuentra en las provincias de Santa Fe, Corrientes, Formosa, Chaco, Córdoba y Misiones.

Es una pieza clave en el equilibrio de los ecosistemas, ayudando a controlar poblaciones de pequeños mamíferos y dispersando semillas. Diversas fundaciones y centros trabajan en la rehabilitación y reintroducción de ejemplares; desde hace años se lucha por su preservación, y también por la de la fauna silvestre en general.

El aguará guazú –considerado “el zorro litoraleño”– está categorizado a nivel nacional como “especie amenazada” y protegido por la Ley Nacional de Conservación de la Fauna. La captura, caza y comercialización de esta especie están prohibidas en todo el territorio nacional. Pero, además, a nivel provincial es considerado monumento natural y por eso está enmarcado en una ley que le otorga ciertos beneficios particulares.

Uno de ellos es el de ser una especie que requiere de ciertas medidas asociadas a un mayor grado de conservación, en relación a otras especies de la fauna santafesina. En este sentido, la provincia cuenta con el Plan de Acción para la Conservación del Aguará Guazú en el que se realiza un trabajo articulado de distintos organismos públicos.

Centro de Rescate

En la provincia se diseñan estrategias de conservación de su hábitat y se llevan adelante campañas de concientización y compromiso de los pobladores locales. También se encaran políticas de rescate y rehabilitación de ejemplares heridos, extraviados o alejados de su entorno natural.

La Esmeralda, ubicada en la ciudad de Santa Fe, es un Centro de Rescate e Interpretación de Fauna que tiene como objetivo ayudar a animales silvestres que, debido a diferentes motivos, fueron desplazados de sus ecosistemas. Anualmente, un número aproximado de dos mil animales son ingresados a la institución y reciben un seguimiento personalizado a cargo del equipo de veterinarios y otros profesionales. Todos los programas desarrollados desde La Esmeralda apuntan, en caso de ser posible, a la reinserción de los animales a sus hábitats naturales.

Una experiencia particular, entre otras, llevada a cabo hace pocos años consistió en la liberación de un ejemplar de aguará guazú que fue encontrado en muy mal estado, a fines del 2020, a la vera de una ruta en el norte provincial.

El Ministerio se encargó de asistirlo en los momentos iniciales a través del equipo de profesionales del Centro de Rescate y luego fue derivarlo a Fundación Temaikén, con la que se trabajó de manera coordinada. Este caso presentaba la particularidad de que se trataba de un cachorro muy joven. El desafío del equipo interdisciplinario fue rehabilitar al animal, ayudándolo a desarrollar las habilidades de supervivencia de la especie por sus propios medios y sin ningún contacto con seres humanos. Si no hubiera sido rescatado, estaba condenado a no sobrevivir porque en esa etapa de su vida depende de su madre, ya que se alimenta de su leche y ella le enseña todo lo necesario que tiene que aprender para luego sobrevivir, en la vida adulta, en la naturaleza.

Tras meses de desarrollo y aprendizaje exitosos, y con el alta médica otorgada, el aguará guazú regresó a la zona de los bajos submeridionales de la provincia. Fue liberado con un collar con transmisor satelital que posibilita rastrearlo geográficamente e ir siguiendo todos los puntos por los que se desplace para conocer si la rehabilitación fue exitosa y para ver por dónde se desplaza el animal en la naturaleza. Lo antes señalado no sólo permite conocer a ese animal en particular sino también obtener mayor información sobre la biología, la ecología y el comportamiento de la especie.

Guillermo Whpei