Museo para la Democracia: Fotografías, memoria y denuncia

En Rosario, sede del Museo Internacional para la Democracia, se está exhibiendo la muestra “México: la mirada de Juan Rulfo” que se centra en la obra fotográfica del escritor mexicano. Puede visitarse en Plataforma Lavardén y consta de 60 fotografías originales en blanco y negro, libros y documentos vinculados al trabajo de Rulfo (1917 – 1986) en el Instituto Nacional Indigenista de México. El curador fue el escritor Juan Villoro, de quien también puede leerse un texto curatorial.
Las fotos fueron tomadas entre 1950 y 1957 y muestran paisajes rurales, arquitectura, escenas cotidianas y comunidades indígenas mexicanas. La muestra está organizada a través de los ejes Paisajes, Retratos y Los mundos de Pedro Páramo. Las producciones dialogan con la obra literaria del autor mejicano, con el clima de la novela Pedro Páramo y del libro de cuentos El llano en llamas, es decir, se muestran pueblos silenciosos que parecen detenidos en el tiempo, pobreza y paisajes áridos como entorno hostil. La denuncia social queda evidenciada a partir de la mostración de la violencia y la marginación del México rural postrevolucionario.
El Museo para la Democracia dialoga con la oferta cultural de otros espacios de la ciudad y del país que abordan problemáticas de interés común.
Memoria e identidad
El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), que celebra actualmente su 25º aniversario, muestra en sus colecciones muchas obras que abordan temas como la memoria y la identidad, el colonialismo y los derechos humanos, los feminismos, las identidades indígenas y la diversidad cultural.
A modo de ejemplo, en la retrospectiva Mi corazón es un imán, de la argentina Fernanda Laguna, se recupera la dimensión social y comunitaria de la producción de la artista argentina, que estuvo ligada a proyectos cooperativos, editoriales independientes, espacios culturales alternativos y prácticas feministas y queer. Su obra suele abordar afectos, fragilidad, desigualdad y formas de inclusión desde una estética aparentemente “doméstica” o precaria.
Por otra parte, la producción de Abel Rodríguez (Mogaje Guihu) –que es un sabedor indígena nonuya de la Amazonia colombiana—funciona, a través de dibujos y pinturas, como archivo de conocimientos ancestrales sobre la selva, la vegetación y los ciclos naturales; también, relacionados con el desplazamiento forzado y la pérdida territorial sufrida por comunidades amazónicas.
Arte y utopía
En el Museo Castagnino de Rosario se expone actualmente la obra de Gyula Kosice, que nació en 1924 en la actual Eslovaquia (entonces Checoslovaquia) y llegó siendo niño a la Argentina, donde murió en 2016. Fue uno de los grandes artistas de vanguardia latinoamericanos del siglo XX y un pionero mundial del arte lumínico, cinético e hidrocinetismo (en referencia a obras con agua en movimiento). También fue fundador del movimiento Madí, una de las corrientes abstractas más innovadoras de América Latina en los años cuarenta. Es considerado precursor de muchas formas de arte tecnológico actuales. La exposición reúne piezas desde la década de 1940 hasta obras del siglo XXI.
Muchas lecturas contemporáneas sobre la obra de Kosice la vinculan con temas humanistas, por ejemplo, con la idea de un futuro más igualitario. Uno de sus proyectos más famosos, la Ciudad Hidroespacial, imagina comunidades suspendidas en el aire, con acceso universal a la tecnología, el agua y la energía, una utopía pensada para replantear las estrategias para afrontar los desafíos de la superpoblación, la desigualdad urbana y el agotamiento de los recursos.
Contra la violencia de género
En el Centro Cultural Parque España (CCPE), también de Rosario, en los últimos años se realizaron numerosas actividades relacionadas con los feminismos. En el patio de los Cipreses de ese espacio cultural se puede encontrar el Banco Rojo en memoria de las víctimas de femicidios, transfemicidios y travesticidios. La iniciativa en torno a los bancos rojos en los espacios públicos surgió en 2016 en Italia, inspirada en las trabajadoras mexicanas que utilizaban zapatos rojos como protesta. Desde ese momento, el banco rojo se expandió a diversos países, transformándose en un emblema de concientización y sensibilización sobre la problemática de la violencia de género. En el caso específico del banco rojo del CCPE, ha sido el primero en llevar una inscripción aprobada por el Concejo Municipal, a través de la Comisión de Feminismos, Disidencias y Derechos Humanos: “En memoria de todas las víctimas de femicidios, transfemicidios y travesticidios”.
Derechos humanos
En el Museo de la Memoria (que forma parte de FIHRM-LA), realizada hace unos años en cooperación con el CCPE, se exhibió la muestra Contradesaparecido, creación del fotógrafo Gustavo Germano, que narra en imágenes la historia de su hermano Eduardo, sus 18 años de vida, la desaparición forzada durante la dictadura cívico-militar y el largo período de denuncia hasta el juzgamiento del caso en 2020. Germano nació Entre Ríos en 1964 y reside en Barcelona. La muestra fue inaugurada en el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos.