Museo para la Democracia: Revistas literarias y centros culturales

El Museo Internacional para la Democracia, con sede en Rosario, fundamenta su accionar en la idea de que no hay democracia sin vigencia y respeto por los derechos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos garantiza a todos los ciudadanos, sin distinción. Desde allí dialoga con la escena cultural y social local, regional y nacional.
En la historia de las revistas literarias argentinas, El lagrimal trifurca –publicada en Rosario entre 1968 y 1976– ocupa un lugar destacado. Durante ese período funcionó como un medio de difusión de nuevos autores, espacio de debates culturales y lugar de encuentro de una nueva generación de poetas.
A fines de los años ‘60, en un contexto de agitación social en el que las revistas literarias tenían gran circulación por toda Latinoamérica, fue creada por Francisco y Elvio Gandolfo, junto a otros escritores como Eduardo D’Anna y Hugo Diz, que participaron de sus distintas etapas. El nombre está tomado de un verso de César Vallejo en su libro Trilce.
Entre fines de los 50 y la primera mitad de los 70, Latinoamérica atravesaba un período de renovación estética y, a la vez, ímpetu de transformación política, y ese fue el contexto en que se gestó el proyecto. La revista publicó catorce números, además de plaquetas y libros de poesía. La publicación de la colección completa en edición facsimilar en dos volúmenes llegó muchos años después y estuvo a cargo de la Biblioteca Nacional, en su colección Reediciones y Antologías. La colección de El lagrimal también puede ser consultada en varias universidades norteamericanas y europeas.
La revista funcionó como medio de difusión de una gran cantidad de autores hasta el momento desconocidos o poco divulgados, tanto del país como del exterior. El lagrimal fue la voz de una generación y espacio de reunión y testimonio de nuevos poetas, participando y construyendo la trama cultural de la época.
Traducción, difusión literaria y legado
En el primer número, Eduardo D’Anna tradujo y elaboró un dossier con textos del poeta irlandés William Butler Yeats, esto, en una época en que no había libros de Yeats en español que circularan en el país. En números siguientes se incluirían más traducciones de autores como el ruso Andrei Vosnezensky, el italiano Umberto Saba, poetas beatniks como Lawrence Ferlinghetti, autores de poesía vietnamita, norteamericanos como e.e.cummings, franceses como Jacques Prévert y brasileños como Manuel Bandeira, entre otros.
Además de las traducciones, la revista difundió a autores inéditos o poco difundidos, entre ellos grandes poetas locales y de la región, como Juan L. Ortiz o el peruano Antonio Cisneros. Entre los oriundos de Rosario y de la zona de distintas épocas, además de Juan L., se publicó a Luis Gudiño Kramer, Felipe Aldana y Angélica Gordodischer. También se dieron a conocer textos inéditos de escritores argentinos ya reconocidos como, por ejemplo, Haroldo Conti.
En una segunda época de la publicación, se acentuó el material con sesgo social y político. Se incluyeron entrevistas, notas y selección de textos de autores como Bertolt Brecht; en el orden provincial y nacional, entrevista a Rafael Ielpi sobre la Crónica cantada sobre La Forestal y a Fernanao Pino Solanas sobre su cinematografía; notas y artículos sobre Imperialismo y medios masivos, y el golpe de Estado en Chile en 1973, entre otras temáticas relevantes.
Tras el golpe en Argentina el 24 de marzo de 1976, la industria editorial nacional comenzó a derrumbarse, a la vez que numerosos escritores debieron exiliarse. El lagrimal dejó de editarse.
Arte, obras de teatro, recitales
En Rosario, la Fundación Astengo transita, en los últimos años, una nueva etapa bajo la dirección de la artista visual Flor Balestra. Entre las actividades que realiza se encuentran las representaciones y espectáculos en el Auditorio Fundación, ubicado en el centro de la ciudad. Además, se ofrecen otras propuestas en el hall del teatro como pequeños recitales, y se han realizado subastas de obras de arte.
Algunos de los artistas cuyas obras participaron de éstas figuran Leónidas Gambartes, Oscar Herrero Miranda, Florencio Molina Campos, Carlos Gorriarena y Gustavo Cochet, entre otros.
El origen del teatro que funciona actualmente como centro cultural permite conocer la historia de quien fuera su fundador, Héctor Astengo, que nació en Rosario en 1895 y murió en 1981. Tras el desarrollo de su actividad empresarial en diversos ámbitos y después de vivir en otros países, retornó a Rosario para concretar un emprendimiento cultural importante. Éste se materializó en el año 1967 con la adquisición del Teatro Odeón (lo había recibido parcialmente como herencia) donde hoy funciona el auditorio. El teatro es réplica de un edificio italiano de mediados del siglo XIX. A lo largo de las décadas, permanece el propósito de poner sus instalaciones al servicio de la rica y variada vida cultural existente en la ciudad.