Museo y preservación del patrimonio

La conservación del patrimonio forma parte del proceso comunitario de proteger la identidad. El Museo para la democracia, con sede en Rosario, dialoga con el patrimonio arquitectónico de la ciudad en tanto defensa de los derechos culturales y la memoria histórica, evitando la pérdida y deterioro de espacios con valor simbólico.
La Universidad Nacional de Rosario llevó a cabo oportunamente la restauración del edificio de su Facultad de Derecho bajo criterios de mínima intervención y máxima conservación. En función de recuperar el valor patrimonial del edificio se encararon las tareas de puesta en valor que, de modo paralelo, mejoraron las condiciones de trabajo y estudio de la comunidad universitaria a través de la restauración de las fachadas de los patios internos y la biblioteca, entre otras secciones.
En relación con otra de sus facultades, Humanidades y Artes incorporó hace pocos años nuevas aulas y espacios renovados a través de la restauración y ampliación de un pabellón que se encuentra en el centro del predio. Estos espacios no se recuperaron sólo para la comunidad universitaria sino para toda la ciudad, en tanto patrimonio histórico y urbano. El edificio de Humanidades tiene la particularidad de pertenecer a un estilo poco frecuente en Rosario, el neo medieval. El objetivo fue devolverle su imagen originaria, la de un edificio de piedra tal como lo eran los edificios medievales, característica que había pasado desapercibida debido a las diversas intervenciones con pintura que recibió a lo largo del tiempo.
Derecho a la identidad y a la herencia cultural
La UNR posee una gran cantidad de edificios de valor patrimonial y desarrolla en forma sostenida una política de puesta en valor de ese patrimonio. Algunos ejemplos son, además de los mencionados, los edificios de las facultades de Medicina y Música, el edificio de la Sede de Gobierno y el edificio Sede de Rectorado.
Los monumentos, edificios históricos, museos, barrios antiguos y sitios de memoria forman parte de la identidad colectiva. Al preservarse, se está protegiendo el derecho a la ciudadanía a reconocer su historia, su pertenencia comunitaria y su participación en la vida cultural. Por otra parte, muchos espacios arquitectónicos son también sitios de memoria histórica, es decir, lugares donde sucedieron hechos relevantes y, en sociedades que atravesaron dictaduras y genocidios, su conservación ayuda a garantizar el derecho a la verdad y a la memoria.
En el país, espacios como el sitio de memoria de la ESMA tienen valor patrimonial, histórico y ético. El Museo Sitio de Memoria ESMA está emplazado en Buenos Aires, en el predio denominado Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, en donde anteriormente funcionó la Escuela de Mecánica de la Armada, lugar que durante la última dictadura cívico-militar fue uno de los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio más grandes que hubo en Argentina. Alberga una puesta museográfica sobre la base de testimonios de las víctimas y documentos históricos de la CONADEP y el Juicio a las Juntas, entre otros archivos. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Patrimonio y sustentabilidad
Hay, además, una dimensión intergeneracional en la preservación, al conservar el patrimonio para las generaciones futuras y al respetar el derecho a un ambiente urbano digno, ya que el patrimonio arquitectónico forma parte del entorno urbano y social. También se relaciona con el derecho a una ciudad habitable y con memoria histórica.
La restauración es una práctica interdisciplinaria: el patrimonio construido está conformado por una gran variedad de materialidades sometidas a diferentes procesos de deterioro y transformación por nuevos usos. Por eso es necesario, antes de intervenir, conocer su devenir y evaluar nuevas solicitudes, dentro del marco del desarrollo urbano. Esta diversidad sólo puede ser abordada desde las diferentes perspectivas que contempla cada profesión, a través del trabajo profesional articulado entre arquitectos, urbanistas, ingenieros, historiadores, artesanos, arqueólogos, etc. La preservación de los edificios históricos es, también, una tarea sustentable, enmarcada en los principios de la economía circular basados en reducir, reutilizar y reciclar.
Reducir hace referencia al consumo de recursos naturales y al consumo energético. Los edificios antiguos de muros anchos de mamposterías de ladrillo y cal son térmicamente más eficientes y generan ambientes mucho más saludables que los ambientes dentro de estructuras de hormigón y vidrio que requieren de constante climatización artificial. Sobre reutilizar, los revestimientos cerámicos, calcáreos, de mármoles, maderas y bronces empleados en edificios históricos son reutilizables, al igual que los ladrillos de paredes demolidas. En cuanto a reciclar, la ciudad aún conserva tipologías como la “casa chorizo”, amenazadas por el negocio inmobiliario que prefiere su demolición para reemplazarlas por edificios de hormigón. El medio ambiente resulta afectado al ser saturado por las construcciones, el tránsito, el consumo energético y la destrucción del arbolado público y la pérdida de los espacios urbanos comunes.