Ni Una Menos: tejiendo resistencias frente a las violencias machistas

El pasado 25 de noviembre fue el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En la fecha recordamos que todas ellas tienen derecho a expresarse libremente y a reclamar por las injusticias. A no vivir con el miedo constante de ser agredidas sexualmente, a no ser asesinadas o maltratadas por sus parias. Tienen derecho a no sufrir discriminación ni violencia solo por el hecho de haber nacido mujeres.
La problemática es urgente, especialmente para quienes sufren limitaciones o mayores dificultades para el acceso a la Justicia. Desde hace años, el movimiento feminista reclama la declaración de la Emergencia por Violencia de Género para seguir dando batalla y poder dar respuesta de forma territorial e integral a las desigualdades y violencias machistas.
Este 25 de noviembre recordamos a las que no están e instamos a seguir tejiendo vínculos de cuidado colectivos. Si estás atravesando una situación de violencia de género, o si alguien de tu entorno necesita ayuda, podés comunicarte de manera gratuita y confidencial al 144. La línea brinda atención telefónica especializada a mujeres víctimas de violencia de género durante las 24 horas, los 365 días del año. Es anónima, gratuita y nacional.
Ni una menos: vivas nos queremos
En el año 2015 se convocó en ochenta ciudades del país a una protesta por el femicidio de la joven rosarina Chiara Páez. La respuesta a la convocatoria fue masiva, expresó el repudio social del crimen y marcó la agenda del movimiento feminista.
Con el lema “Ni una menos. Vivas nos queremos”, se hicieron más visibles y urgentes las demandas para enfrentar las violencias que atraviesan las mujeres.
De acuerdo con la información oficial producida por el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina, dependiente de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en el año 2024 se registraron 228 víctimas directas de femicidio y 19 víctimas de femicidio vinculado, lo que constituye un total de 247 víctimas letales de violencia de género en la República Argentina. El informe señala que, dentro de las víctimas directas, 220 eran mujeres cis y 8 eran mujeres trans/travestis. Según la Corte Suprema, estos datos permiten establecer que durante 2024 se produjo “un femicidio directo cada 39 horas” y, si se incluyen los vinculados, “una víctima de violencia letal de género cada 36 horas”.
Desanudar el entramado machista. acompañar a todas las mujeres y pedir justicia es una tarea compartida.
En noviembre, el museo también se sumó al reclamo de Ni Una Menos.
Angélica Gorodischer: cuando la literatura acompaña la lucha por la igualdad
Una de esas vitrinas del Museo Internacional para la Democracia expone la foto de la reconocida escritora Angélica Gorodischer (Buenos Aires, 28 de julio de 1928 – Rosario, 5 de febrero de 2022)[. Fue una destacada escritora argentina y una de las voces femeninas más importantes dentro de la ciencia ficción en Iberoamérica.
«En este contexto tan desolador, hay que recordar la importancia de estar unidas”, le decía la escritora al museo en época de pandemia. Durante ese período se informó que cerca de la mitad de las mujeres en Argentina estaban o habían estado en pareja se encontraban atravesando alguna situación de violencia de género en el ámbito doméstico. “Aun en contextos difíciles, es fundamental hacer oír nuestra voz, porque seguimos viviendo en una sociedad marcada por el machismo. Las cosas están cambiando y el escenario es otro gracias a aquellas que se animaron a pelear a través de la palabra», cerraba Angélica.
El tótem de la escritora acompaña una de las urnas utilizadas en 1951, cuando las mujeres pudieron votar masivamente. Ilustra el artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho de participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos”.
En las efemérides que ponen en discusión las relaciones históricas de desigualdad y la violencia ejercida contra quienes son agredidas solo por ser mujeres o por no ajustarse a los roles tradicionales de género, el museo celebra a Angélica, porque representa el poder de la palabra.
Lo simbólico de que una mujer escritora esté en la vitrina es justamente poder romper con la historia y recordar a todas las mujeres que fueron silenciadas y humilladas por el sistema patriarcal.
Junto al tótem de Angélica, en el museo podés encontrar una de las urnas utilizadas aquel 1951 para el voto femenino. Ilustra el artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos».
“Con palabras. Es con palabras que se abren las puertas de la humanidad”, escribe Angélica. Esas palabras pueden ser las mismas que salven. El museo es un espacio para recordar la importancia de afianzar las redes solidarias y de estar atentos y atentas a aquellas que puedan necesitar ayuda.