Redes sociales y derechos humanos: los desafíos de Meta frente al odio y la protección de menores
Las redes sociales ya forman parte de la vida cotidiana, pero también pueden convertirse en espacios donde aparecen discursos de odio, discriminación y distintas formas de violencia. En los últimos años, el funcionamiento de plataformas como Facebook empezó a generar cuestionamientos por la manera en que se moderan estos contenidos y se protege a sus usuarios. El caso de la comunidad LGBTI en Hungría y las nuevas medidas de Meta para proteger a niños, niñas y adolescentes vuelven a poner el foco en cómo se utilizan estas plataformas y qué lugar ocupan los derechos humanos en los espacios digitales.
Facebook y los discursos de odio contra la comunidad LGBTI
Entre las decisiones que Meta ha tomado se encuentran debilitar las protecciones para los grupos en situación de alto riesgo en enero de 2025 y reducir la moderación de contenidos proactiva, lo que afectó negativamente a la comunidad LGBTI en Hungría.
Meta no evaluó los riesgos que tendrían sus cambios de políticas, a pesar de conocer el clima político hostil y las restricciones legales que existen para las reuniones relacionadas con cuestiones LGBTI llevadas a cabo por el gobierno y por actores afines.
En Hungría se utiliza mucho Facebook, tiene llegada a más de la mitad de la población y es usado como medio informativo.
Representantes de la Háttér Society le indicaron a Amnistía Internacional ejemplos de comentarios detectados en Facebook entre enero de 2023 y diciembre de 2024 los cuales promovían la violencia física contra las personas LGBTI. Esta organización apoya y defiende los derechos de las personas LGBTI y entre los comentarios detectados, se trataba a las personas de la comunidad como “ratas”, “mutantes” o “escoria”.
Meta y las medidas para proteger a niños y niñas
A su vez, Meta ha alcanzado un acuerdo de 18.000 millones de dólares con 47 estados de Estados Unidos y se comprometió a realizar cambios en el diseño de sus aplicaciones de redes sociales para mejorar la seguridad de niños y niñas. Esto ocurrió luego de distintas denuncias en las que se señaló que estas aplicaciones pueden causarles daños.
Las plataformas están diseñadas para potenciar la participación y generar beneficios, pero no protegen los derechos de los niños adecuadamente.
El acuerdo firmado por Meta busca modificar sus productos. La demanda fue iniciada por los estados en 2023 por infringir la legislación sobre privacidad y diseñar productos que resultan adictivos para los niños. Aparte de la sanción económica, Meta debe realizar cambios como limitar el uso de sus aplicaciones por dos horas por defecto para menores de 18 años, prohibir aquellas características que signifiquen un riesgo para la salud mental y también deben prohibir que los menores vean el número de “Me gusta” o reacciones. Otro cambio consiste en mejorar y ampliar la supervisión parental.
Redes sociales, libertad de expresión y derechos humanos
Los casos de Hungría y Estados Unidos muestran que lo que pasa en las redes sociales también tiene consecuencias afuera de ellas. Los discursos de odio contra la comunidad LGBTI y los riesgos que pueden enfrentar niños, niñas y adolescentes no deberían quedar solamente en una discusión sobre cómo funcionan las plataformas, sino también pensarse desde los derechos humanos.
Al mismo tiempo, proteger a los menores no significa prohibirles usar las redes sociales, ya que estas les permiten comunicarse con sus amigos, informarse, expresarse y participar de la vida cotidiana. El desafío está en que puedan hacerlo en plataformas que tengan en cuenta su edad y que cuenten con las medidas necesarias para cuidar su privacidad, su seguridad y su bienestar.
En ese sentido, tanto la moderación de los discursos de odio como la protección de los usuarios más jóvenes muestran que las redes sociales tienen que ser espacios donde la libertad de expresión pueda convivir con el respeto y la protección de los derechos. No se trata de cerrar estos espacios, sino de pensar cómo hacerlos más seguros y adecuados para los jóvenes.