Tricentenario de Rosario: símbolos, protagonistas y legado histórico

El Museo de la Democracia, en el marco del tricentenario de Rosario, recupera a través de sus muestras permanentes y temporales el pulso social de la ciudad. Sus exposiciones reflejan la creatividad de los artistas locales y su compromiso con la realidad. En el museo se conserva el pasado histórico de Rosario, destacando la colección permanente, que incluye el Diario de Marcha de Belgrano, y vitrinas que abarcan desde lo local hasta lo universal, estableciendo un diálogo entre la historia y los hitos culturales contemporáneos.
Belgrano: documentación histórica
El Instituto Belgraniano de Rosario (IBR) difunde, desde fines de los años 50, el legado de Belgrano en la ciudad a través de diversas actividades sociales, educativas y culturales. Belgrano fue una pieza clave en la insurrección que se transformó en la Revolución de Mayo de 1810 y formó parte de la Primera Junta. La principal competencia del IBR es la investigación histórica: estudios historiográficos, críticos, filosóficos, militares, económicos, educacionales, periodísticos, jurídicos y políticos referentes a la acción pública y privada del prócer.
En cuanto a los documentos vinculados a Belgrano en la ciudad, en el Museo Histórico Provincial Dr. Julio Marc (ubicado en el parque Independencia) se encuentra la Sala Gral. Manuel Belgrano, una exhibición de piezas de la colección del museo sobre su vida y otras que retratan la historia de la creación de la bandera en las barrancas de Rosario.
Dentro de las colecciones privadas, el Museo para la Democracia exhibe el Diario de Marcha, ocho carillas escritas por Belgrano que registran el traslado desde Buenos Aires a Rosario del Regimiento Nº 1 de Patricios del 24 de enero al 7 de febrero de 1812, destinado a custodiar las costas del Paraná. “El objetivo de la delegación, formada por unas 350 personas y encabezada por Belgrano, era custodiar las poblaciones que se hallaban a la orilla del río contra los avances de los realistas de Montevideo”, explican desde el museo.
El diario de Marcha de Belgrano
En 1812, el coronel Manuel Belgrano escribió en ocho carillas el “Diario de Marcha”. Es un registro del traslado desde Buenos Aires a Rosario del Regimiento de Patricios.
Belgrano es el prócer de las ideas vigentes. Su juventud estuvo marcada por la Revolución Francesa de 1789 —había partido a España en 1786 para estudiar Derecho— y, en el clima convulsionado de la época, fue movilizado por los ideales de la revolución.
Belgrano estuvo movilizado por las ideas de la Ilustración, aseguraba que el país debía modernizarse a través de la educación, que debía ser pública e inclusiva.
En su periódico, Correo de Comercio, interpelaba a los hombres de Mayo a reflexionar sobre la importancia de la educación de las mujeres, quienes —sostenía— debían formar parte de la organización nacional.
Belgrano fue una pieza clave en la insurrección que se transformó en la Revolución de Mayo de 1810. Formó parte de la Primera Junta y fue la cabeza de la expedición del Regimiento N.º 1 de Patricios, que partió el 24 de enero de 1812 desde Buenos Aires hacia la Villa del Rosario. El objetivo de la delegación, formada por unas 350 personas, era custodiar las poblaciones que se hallaban a la orilla del río Paraná contra los avances de los realistas de Montevideo.
El viaje de 15 días a pie, con una sola carreta, fue registrado en el cuaderno que se encuentra en el museo.
Hilos y memorias de la historia argentina
Son muchas las voces femeninas que no aparecieron durante años en los relatos de la historiografía argentina oficial. Su lucha fue un aporte al camino de la revolución, al derecho al voto femenino o a la lucha por las condiciones laborales.
En Rosario, se destaca el personaje de María Catalina Echevarría de Vidal (Rosario, 1º de abril de 1782 – San Lorenzo, 18 de julio de 1866). María Catalina fue una dama patricia argentina, conocida por haber cosido la primera bandera argentina a petición de Manuel Belgrano. Su hermano, Vicente de Echevarría, fue un abogado prominente y muy activo en el proceso revolucionario, amigo personal de Belgrano.
La historia se reconstruye mediante la tradición oral: Belgrano se alojó en la vivienda de los Tuella cuando, en 1812, el Primer Triunvirato lo envió para fortalecer la seguridad. La tradición dice que ella tomó del establecimiento de Pedro Tuella las telas -una azul celeste y la otra blanca- y cosió esos dos paños que conformaron la primera bandera que identifica a la patria naciente.
Una vez que enviudó, María Catalina se trasladó a San Lorenzo; allí falleció a los 84 años y fue enterrada en el atrio del convento de esa localidad.

Los colores de la bandera
El 27 de febrero de 1812, en la Villa del Rosario, Manuel Belgrano izó la bandera argentina por primera vez. El 25 de mayo de ese mismo año, con la finalidad de cohesionar a los integrantes de su tropa y celebrar el aniversario de la Revolución de Mayo, volvió a enarbolarla.
La bandera argentina puede encontrarse en el Museo Internacional para la Democracia. Está firmada por todos los presidentes desde el regreso de la democracia en nuestro país. Testimonia de esta manera la continuidad democrática y aquello que nos robaron las dictaduras: el derecho a elegir a nuestros representantes.