Turquía: crece la persecución contra los derechos LGBTI

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En Turquía, defender los derechos LGBTI puede significar enfrentarse a detenciones, redadas y restricciones. En los últimos meses, más de 60 personas fueron arrestadas y organizaciones, activistas y periodistas sufrieron bloqueos y otras medidas. Mientras las autoridades justifican estas acciones con el argumento de “proteger a las familias”, organizaciones de derechos humanos denuncian una creciente persecución contra la comunidad LGBTI y quienes defienden sus derechos. 

Detenciones y restricciones contra activistas LGBTI

Las operaciones se extendieron por 15 provincias del país y dejaron un saldo de más de 60 personas arrestadas, en el marco de las acciones dirigidas contra las organizaciones vinculadas con los derechos LGBTI. Al menos 23 permanecían detenidas antes de ser llevadas a juicio y se iniciaron investigaciones contra más de 160 personas.

Además, más de 180 cuentas en redes sociales fueron bloqueadas o tuvieron algún tipo de restricción. Entre ellas se encontraban perfiles de activistas y organizaciones LGBTI, periodistas, medios de comunicación y distintos sitios web.

Esther Major, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para Europa, señaló que la situación representa una fuerte ofensiva contra los derechos LGBTI y contra las personas que trabajan en su defensa. Según explicó, las redadas, las derenciones y la estigmatización de las personas LGBTI bajo el argumento de “proteger a las familias” muestran la gravedad de la situación que atraviesa una comunidad que desde hace décadas enfrenta discriminación. Major también sostuvo que estas medidas no están realmente relacionadas con la protección de las familias, sino que contribuyen a profundizar la estigmatización y los ataques contra la comunidad LGBTI. 

Redadas y nuevas medidas contra organizaciones

Mientras las protestas se extienden en distintas partes de Turquía y crecen las críticas internacionales, las autoridades continúan tomando medidas contra quienes defienden los derechos LGBTI. También hubo nuevas directivas desde el Ministerio de Justicia. Las indicaciones fueron dirigidas a 175 fiscales generales que ejercen funciones en las 81 provincias y establecían qué actividades y contenidos podían ser considerados, según las autoridades, contrarios a la “moral pública” o perjudiciales para las familias, la infancia y la juventud. A partir de estas medidas, informes señalaron que en Esmirna la policía utilizó gas pimienta contra personas que participaban de una manifestación. Como consecuencia, dos manifestantes fueron detenidos, aunque posteriormente recuperaron la libertad.

Defender los derechos LGBTI es defender la libertad

En otra de sus declaraciones, Esther Major señaló que esta represión se inscribe en un proceso más amplio de ataques contra los derechos LGBTI y quienes trabajan para defenderlos. Todas las personas tienen derecho a no sufrir discriminación, y deben tomarse medidas para que esto sea así. 

La Red de Solidaridad para Defensores de los Derechos Humanos en Turquía también denunció esta situación en un comunicado. Allí manifestó que se ha llevado a cabo una operación a gran escala contra organizaciones LGBTI y defensores de los derechos humanos llamada “Mi familia está a salvo”. La operación involucró a las fiscalías de cinco ciudades: Ankara, Estambul, Esmirna, Aydin y Mersin. Esta operación incluyó redadas en las oficinas de organizaciones LGBTI y en los domicilios de los defensores de los derechos humanos. También detuvieron a muchas personas. Según la organización, la operación criminaliza el trabajo realizado en el ámbito de los derechos LGBTI, y lo equipara con acusaciones como “facilitar la prostitución”, “obscenidad” y “delitos de drogas”.

La oficina de Investigación de Delitos Financieros hizo públicos los registros de ingresos, sin contexto alguno, lo que, según las organizaciones denunciantes, buscaba generar sospechas de criminalidad. Esto se hizo para desacreditar a las organizaciones LGBTI y restringir la libertad de asociación.

Lo que está pasando en Turquía muestra que la discriminación no siempre aparece de la misma manera. También puede verse en las restricciones, las detenciones y los obstáculos que enfrentan organizaciones y activistas para hacer su trabajo. Cuando la defensa de los derechos de una comunidad comienza a ser tratada como un delito, también se ponen en juego libertades fundamentales.

Por eso, conocer estas situaciones y hablar sobre ellas también es importante. Espacios como el Museo para la Democracia permiten acercarse a distintas historias relacionadas con los derechos humanos y entender por qué la libertad, la igualdad y la posibilidad de organizarse y expresarse son tan importantes. Defender estos derechos también significa evitar que la discriminación y la persecución se vuelvan parte de la vida cotidiana.